Notas y Hechos
Labor de zapa presidencial contra Chihuahua
Y Cruz dice que parará pleito del Estado con la Federación, si la guerra viene de allá

Comentarios a la entrevista que le realizó El Diario de Chihuahua al aspirante a defensor de la 4T o candidato a la gubernatura del estado, Cruz Pérez Cuéllar.
Cruz: tú no puedes parar nada. El distanciamiento, la desatención y el abandono del estado de Chihuahua los ha planteado y ejecutado la propia presidenta Claudia Sheinbaum, con su arrogante actitud de exigir que vayan a rendirle pleitesía y respeto. Y como Maru Campos no es de esas, ha ido, pero como no le ha besado los pies como ella quiere, ha ordenado desde hace mucho cancelar los derechos que tiene el estado de Chihuahua como parte de la Federación.
Todos estos agravios juntos constituyen una terrible labor de zapa en contra de todos los chihuahuenses: sin apoyo al campo, a la salud, a la educación, a la seguridad; sin apoyo para nada. Y eso es lo que estamos viviendo.
Tu entrevista, Cruz, con El Diario de Chihuahua este domingo era de esperarse: una postura como la que expones, distorsionada y triunfalista, para quedar bien con Claudia y lograr que te elijan como candidato de la 4T. Esto es producto de tu desesperación por saber si te va a tocar a ti o a Andrea Chávez, esa joven mujercita que se aventó al ruedo, segurísima de que llegaría hasta la cima del poder, porque así se lo garantizaron figuras de enorme peso político.
Pero, si es favorecida, mucho le pesará lo que se diga de la llamada “Barredora”, donde su mesías ha jugado un papel preponderante.
Y estás mal, Cruz; lo has estado desde el momento en que Andrea se asomó, acompañada siempre por el infaltable y poderoso Adán Augusto. Lo sabes, y te inquietan las frecuentes encuestas, maniobradas o no, en las que apareces siempre muy por debajo de la senadora. ¿Será por tu pasado panista de toda la vida? Por eso resulta todavía menos creíble el sondeo que viene de las entrañas de Morena, que no es más que un nido de mentirosos, embusteros y farsantes.
“Vamos por encima de quien se atraviese, pues ya tenemos el visto bueno de quien manda en el país”, le dijeron a Andrea. Y ella se aventó sin pensarlo, sin siquiera consultarlo con la presidenta de la República, pese a que esta le recomendó que midiera sus ímpetus. La advertencia iba dirigida a todos los acelerados, entre los que en Chihuahua no faltaron esos especímenes. Andrés, por ejemplo, ya andaba volando alto con todos los recursos que le acercó Adán Augusto y con gruesos fajos de billetes para lo que se ofreciera en el camino “con rumbo” a la silla gubernamental.
Para pronto, se compró un medio tráiler todoterreno, lo surtió de medicinas y contrató a tres paramédicos y a un doctor. Después se fue a la sierra. Lo que no esperaba era el coraje y la rabia que esta acción provocaría en Claudia. Ella explicó que actuaba en su papel de senadora y servidora de la nación, muy apegada al modo y al lenguaje de la Cuarta Transformación. Sin embargo, la reacción fue inmediata: tuvo que abandonar aquel circo y regresar a su curul en el Senado.
Lo ocurrido reveló dos cosas. La primera, que, en lo político, ella no manda; las órdenes vienen desde Palenque o desde donde se encuentre el de Macuspana. La segunda, que existe una extendida inconformidad entre la militancia de Morena, cuyos integrantes ya son testigos de las mentiras que la presidenta difunde ante los medios y desde las mañaneras, muchas de las cuales poco a poco han quedado al descubierto.
Analistas del acontecer político y observadores del tiempo —que ya está encima para el gran destape, cuando se conocerán desde los alcaldes más modestos hasta los candidatos y candidatas a la gubernatura del estado— siguen con atención cada movimiento. Quienes aspiran al máximo cargo estatal miden y analizan todos los efectos del informe rendido por Marco Bonilla, antes, durante y después del magno evento, para lanzar a sus respectivos gallos.
Por lo pronto, el alcalde de Chihuahua ya deslumbró con su acto y marchó con su estandarte de candidato en todo lo alto. El semblante de Cruz Pérez Cuéllar, luego de conocer el gran éxito alcanzado por su seguro contrincante, lo hace ver muy distinto. El hecho de que Marco haya puesto el Centro de Convenciones a reventar no es poca cosa. Y peor aún para sus adversarios: el desarrollo del evento fue algo nunca antes visto. La gente le aplaudió a rabiar y, al terminar, muchísimas personas hicieron una larga fila para tomarse la foto con él, mientras las porras comenzaron a gritar:
“¡Gobernador, gobernador!”.
La mayoría aplaudió a la gobernadora, sencillamente elegante, pero radiante de felicidad, lo que la hacía parecer más joven por la magia de su sonrisa permanente. Con palmas atronadoras surgidas de todos los espacios, felicitaron a Marco Bonilla, quien esta vez habló claro y ampliamente de sus principales obras. Se le quebró la voz y unas leves lágrimas se lograron apreciar cuando refirió que esto era parte de un sueño de niño: quería llegar a ser presidente. En ese momento se proyectó una imagen de él, de niño, jugando con el volante de un vehículo.
Pero también habló, y muy fuerte, al cerrar su discurso, de la batalla que se avecina: con toda firmeza y con toda determinación.
